Pegue la frase del checklist o de la observación —tal como está escrita, con sus palabras raras— y vea qué dice la norma sobre ella: el renglón de la lista de requisitos y los artículos que lo desarrollan.
Un colega fotografió una línea suelta de un formulario y la llevó al grupo:
p. Compulsa del acto de notoriedad-mensuras
«Buenas noches. ¿Quién me puede orientar sobre qué significa
esto?»
La primera respuesta del hilo fue «Depende, ¿qué operación estás realizando?» — y ahí está el problema entero: el agrimensor tiene la frase, no la operación. Todas las listas de requisitos se consultan al revés, eligiendo primero la actuación.
Y esa frase, además, no está en el reglamento. Comprobado: no figura entre los 103 renglones del artículo 23. Es una opción del desplegable de la oficina virtual, que no está publicado en ningún sitio que se pueda citar. Lo que sí se puede hacer es buscar sus palabras en las normas — y «compulsa» aparece en un solo artículo de los 864. Esta herramienta busca en los dos sitios y siempre dice en cuál encontró qué, porque el formulario del portal y el reglamento no siempre dicen lo mismo.
Busca la frase en dos corpus y rotula de cuál viene cada cosa: los 293 renglones del artículo 23 de la DNMC-DT-2023-001 —que son 103 frases distintas— y los 864 artículos de las catorce normas de la Jurisdicción Inmobiliaria. Del renglón devuelve su texto literal, su sección —calidad, técnicos, publicidad, tasas— y la nota de esa sección, que es donde dice si va en original o en copia.
Antes que cualquier resultado, un veredicto: si la frase es un renglón del reglamento, si sólo se le parece, si no está ahí y puede venir del formulario del portal, o si no está en ningún sitio. Es lo único en lo que esta herramienta no puede equivocarse, porque confundirlo haría creer que lo que pide el portal está en la norma.
La primera carga puede tardar unos segundos mientras se indexan los renglones y los artículos.
Los rótulos del desplegable de la oficina virtual no están publicados, y no siempre coinciden con los renglones del artículo 23. Por eso la herramienta separa las dos cosas en vez de mezclarlas: decirle que su frase es del reglamento cuando no lo es sería el peor error que podría cometer.
El texto del renglón y el de los artículos se reproducen tal como están, sin una coma cambiada. No hay resumen, no hay paráfrasis y no hay inteligencia artificial de por medio.
Cada renglón trae la suya —documentos de calidad, técnicos, de publicidad, tasas— con la nota que la acompaña. Ahí es donde dice si el documento va en original o en copia, que es la mitad de las observaciones que vuelven.
Se dice en cuántas actuaciones se exige un renglón, porque orienta sin rehacer la tabla. La lista completa por actuación es el trabajo de Requisitos de depósito, que va por suscripción.
Lo que pega dice en qué está trabajando, y no sale de aquí: viaja cifrado (HTTPS) y se procesa en la memoria del servidor. No se escribe en disco ni se copia a ninguna base de datos, y no queda nada que mirar después — tampoco para nosotros. Sólo se lleva un conteo del total de consultas, sin ningún dato asociado.
No es una fuente oficial ni constituye asesoría legal. El texto de las normas es público y se reproduce sin alterarlo. No está afiliado, patrocinado ni avalado por el Registro Inmobiliario ni por el Poder Judicial de la República Dominicana.